Vilamunt y Biyapabajo

Os voy contar un relato, de alguien que conozco:

Érase una vez, bueno, simplifiquémoslo a dos pueblos. Vilamunt y Biyapabajo. En Vilamunt el presidente de la república, Paco Libra, le subvenciona al cacique por los servicios prestados en una guerra lejana y éste pone una fábrica de salchichas, por lo que todos los currantes de la comarca (incluidos los de la vecina Biyapabajo) se van a vivir a Vilamunt, quedando en el pueblo los abuelos y los parados, y algunos currantes que tienen tierras y que, por tanto, no pueden emigrar.

Luego se venden las salchichas, con su IVA correspondiente. Lo que pasa es que el IVA de una salchicha vendida en Biyapabajo, se recauda en Vilamunt, en la fábrica, y con el IRPF de los curritos Biyapabajenses que están en la fábrica pasa igual. Con el tiempo, la diferencia de calidad de vida es notable (sanidad, educación, etc), y además el cacique cada vez es más rico y tiene más influencia, por lo que el concejo de Vilamunt, consigue mayoría en el consejo comarcal y consiguen más y mejores subvenciones, acentuándose la diferencia.

Lo malo es que la mayoría de los Biyapabajenses no se da cuenta de que sus impuestos no revierten en servicios para ellos mismos. Y en Biyapabajo, carentes de la mayoría de gente trabajadora, el cacique de Biyapabajo consigue más poder, porque es el único que puede dar trabajo, y se hace todopoderoso. Por tanto, roba de los impuestos poniendo a todos sus familiares y amigos en el ayuntamiento, sin que nadie pueda decir nada. Todos, agradecidos, le otorgan su apoyo, por lo que al consejo de la comarca no le queda otro remedio que pagar los salarios de los funcionarios municipales sin cuestionar que hay demasiados.

El cacique de Vilamunt, avaricioso, y temeroso del poder del cacique de Biyapabajo decide aprovechar para proponer que el término de Vilamunt se constituya en comarca propia, y así no tendrá que compartir nada con el resto de la comarca, entre ellos los de Biyapabajo. Aprovecha para mentir diciendo que los de Vilamunt son una raza más trabajadora y organizada, y que es parasitada por la comarca, para lograr sus objetivos.

Los hijos de los Biyapabajenses, acomplejados con su origen, y miedosos de perder esa calidad de vida, se dicen de Vilamunt, convirtiéndo a su cacique en todopoderoso. Este, por tanto, roba de los impuestos poniendo a todos sus familiares y amigos en el ayuntamiento, y dejando una sanidad y una educación sólo un poquito mejor que la del resto de la comarca, para que la gente no pierda el miedo.

Darse cuenta que todo es una guerra entre caciques, debería hacernos reflexionar. 
A lo mejor hasta nos preguntábamos si realmente existe la izquierda o la derecha.

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