Resucitar a MONTESQUIEU y matar a ROUSSEAU

Es una forma de simplificar lo que pienso sobre la justicia.
La división de poderes expuesta por Montesquieu es, a día de hoy, la forma en la que la libertad se siente más cómoda. Pensar que en España se llegó a cuestionar este precepto en democracia, hace que a uno le suba una garrampa por la espalda.
Por otro lado, recuerdo una clase de derecho en la que, siendo universitario, me colé, para ver qué era aquello. Yo estudiaba ingeniería, y me fascinó que se pudiesen estudiar opiniones e ideas abstractas, como la propiedad, viniendo de una carrera donde dos y dos eran cuatro y si te salía 4,0001 estabas suspendido.
En aquella clase, el profesor enunció una suerte de axioma: "No hay pena sin dolo" o lo que es lo mismo: No te pueden encerrar si no eres culpable (en el sentido malvado de culpa). Eso estaba muy bien, porque si se oxidaba la barandilla y se te caía un tiesto por accidente, dañando a alguien, pues no te enchironaban. Pero se deja de lado una cosa: Si estás enfermo, no eres responsable y, por lo tanto, no eres culpable.
Eso abre la puerta a la injusticia, y lo vemos en nuestra sociedad, cuando el culpable no lo es por loco o menor o iluminado.
La filosofía rousseauniana de que todo el mundo es chachi y si haces algo malo es por culpa de la sociedad que es imperfecta porque aún no vivimos en la utopía, debe terminar. Rousseau debe morir.
Hay gente mala por naturaleza, y a la sociedad hay que protegerla de esta gente. La prioridad debe ser la rehabilitación desde antes de entrar en la cárcel, debe ser considerada en el mismo juicio que condena. Por ello, puedo entender que un terrorista que piense que haciendo el mal consigue aún más bien, puede tener un cierto aire de romanticismo. Pero para que la sociedad le deje reintegrarse, como mínimo debe ser consciente de la monstruosidad que ha hecho, por ello necesitar del perdón de sus víctimas, y para ello estaría bien seguir el ejemplo de algunos países árabes donde a los islamistas radicales empiezan por desprogramarlos, siguen por educarlos y terminan buscándoles pareja. (No hace falta seguir literalmente ese esquema en occidente) pero desprogramar deberia ser la primera terapia.
Lo segundo, es que un psicópata lo es desde crío, y si se diagnostica como psicópata, a una persona no se le puede reintegrar hasta que esté curada, o sea, nunca.
No hay pena, sino terapia. No se puede reintegrar a la sociedad a quien esté enfermo. Y hay gente que no se cura, y pacientes crónicos.
Cadena perpetua. (La pena de muerte es una monstruosidad). La condena se dicta mirando al reo, no a la familia. Menos jurado y más médicos colegiados.
Quizá empecemos a darnos cuenta que el derecho penal debería ser una especialidad médica.
Justicia

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